«Gracias a la libertad de expresión hoy es posible decir que un gobernante es un inútil, sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco».

Jaume Perich (1941-1995). Escritor y humorista

lunes, 28 de mayo de 2012

El cap Prim


“Xabia / Jávea amanecer de España”. Era la frase rotulada en las tarjetas postales de los años sesenta y setenta. Ahora ya no se ve tanto. La modernidad quita viejos eslóganes.  Pero no por eso, no sigue siendo así.

 Si tienes ocasión, amigo lector, no puedes perderte una caminata desde la cruz del Portichol hasta la punta del Cap Prim. Voy de vez en cuando con Laica. Busco que sea temprano y a ser posible antes de salir el sol.

Aun no hemos dado unos pasos, la senda se bifurca y siempre la tengo que llamar.

           -  Laica, por aquí.

Ella ni caso. Sera que le gusta ir primero hacia la cala de la Barraca.

La senda hacia la Barraca tiene un suave descenso. De ella salen bifurcaciones que nos llevan hasta distintos puntos del acantilado.  Volviendo a la senda principal y al final de esta, nos encontramos con un balcón, y ante nosotros,  la isla del Portichol. A su derecha el farallón del Cap Negre, protegiendo la cala de la Barraca. A nuestra  izquierda una ensenada en la que brotan unas curiosas rocas formando como  unas  ondas, son  “Els Pallers”.  A veces,  el agua de esa ensenada, es como un espejo.  Quieta, tan quieta  que se refleja en ella las paredes del acantilado. 

Laica va por el mismo borde del cortado, yo la veo y casi sin voz la llamo.

No tiene sentido del peligro el puñetero animal y a mi me asusta. Procuro salir de allí pronto, ya que sigue sin hacerme caso, y yo ya la veo, derrapando, y cayendo al vacío. 

Si está amaneciendo,  y el sol despunta en el momento en que nos encontramos en ese lado de la ruta, el contraste del mar y los contornos de la isla del Portichol, pueden dar al fotógrafo gratas sorpresas. 

Volvemos atrás. Laica va muy por delante mio, pero cuando me pierde de vista se da la vuelta, y cuando me tiene a la vista, espera unos segundos, sentada, pero solo eso, unos segundos. 

Cuando llegamos a la bifurcación, Laica, ya sabe que hay que dirigirse hacia la señalizada como Cap Prim. EL camino aquí es, ¡cuidado!, muy inestable, a veces intransitable. La lluvia y el paso humano han desgastado la senda de tal modo que a veces  parece más para el transito de un rebaño de cabras.

En la vegetación de la zona predomina el pino. Un pino enano y redoblado sobre sí mismo. El romero, la aliaga …

Al final de la senda, un gran peñasco que se asemeja a una “Mona”, a un pan quemado, la punta del Cap Prim. 
Paco Muñoz, es su canción “Cap Prim” dice que: “ … de tantas plumas blancas es de nieve cuando viene la noche”. Es cierto, gaviotas hay, y seguro que la apreciación del cantautor es cierta.

Desde esa punta del cabo, y ante nosotros, la bahía de Xabia:

El Montgó, que con frecuencia lleva boina. Una nube que tropieza con la cima y allí se queda.
 El cabo de san Antonio, como un brazo de la cara del  Montgó  (Cristo), escarbando  en el mar Mediterráneo.
El polémico puerto pesquero-deportivo, con pretensiones de ampliación, contestadas contundentemente por los habitantes de este pueblo.
El primer y segundo Montañar, antigua cantera de piedra tosca, fundamental en las construcciones de la población de Xabia  y algunas del interior. Y salteando, la playa de la grava, la desembocadura del rio Gorgos, la playa del benissero, la cala Blanca, la Caleta.
Y el Arenal, la playa por excelencia. Playa que en los últimos años los temporales han  transformado, dejando un tramo muy escaso de arena del que yo conocí.
Y la cala Sardinera, donde los pretenciosos almirantes madrileños y valencianos, anclan sus yates, yatecitos, botes y botecitos, al abrigo del oleaje que el Cap Prim proporciona.

Después de admirar, volvemos, … despacio, ya se ha dicho como esta el camino. 

El Cap Prim, el Cabo san Martin, la isla de la Mona y el territorio de su alrededor, un milagroso acierto de los xabieros y la familia Pons, preservando la zona de cemento, ladrillo, asfalto y destrucción de una de las zonas mas extraordinarias de la Costa Blanca.

El viernes seré un orgulloso benissero mostrando a mis compañeros del programa Apropa´t de la Asociación Parkinson de Valencia, estas maravillas.







                  

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